Estatua Ecuestre del Caballero Templario (Ponferrada).

Debido al lugar estratégico de Espinoso, las recomendaciones para realizar diferentes visitas son muchas, tanto desde el punto de vista arquitectónico como paisajístico, por no hablar de ese otro aspecto más intimista que nosotros procuramos.

Destacaremos entre otras, manteniendo como criterio unificador una distancia no superior a los 50 kms de radio, las relativas al Camino de Santiago, las Médulas, la Herrería de Compludo y, especialmente, la del Valle del Silencio. Pero sin descuidar tampoco una población de tanto interés como Ponferrada, a cuyo municipio pertenecemos.

PONFERRADA

Situada sobre un antiguo castro prerromano de origen celta, la zona se convierte en el siglo XI en un paso importante de peregrinación. Con el fin de facilitar el paso de los peregrinos, en 1082 el obispo Osmundo, prelado de Astorga, construye un puente sobre el Sil con barandales de hierro, 'ponsferrata', con el que se da nombre a la población.
   
Ayuntamiento de Ponferrada. Basílica de Nuestra Señora de la Encina (Ponferrada).

En 1178 la Orden del Temple se instala en Ponferrada, después de habérsela donado Fernando II, construyendo el Castillo sobre el antiguo castro. Expulsada la Orden en 1312, la ciudad estuvo en manos del conde de Lemos y de los Reyes Católicos, quienes fundaron en 1498 el Hospital de Santa Ana o de la Reina, que aún continúa en nuestros días.

Merece también una visita la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, un templo de estilo renacentista iniciado en 1573 y rematado con una torre en el siglo XVII. En ella se venera desde el año 1200 a la Virgen de la Encina, patrona del Bierzo, desde que se les apareciera a los Templarios en el hueco de una encina. Otros monumentos de interés son la Iglesia de San Andrés, de estilo barroco, el Convento de las Concepcionistas, fundado por un caballero de la Orden de Santiago, y el Ayuntamiento junto a la Torre del Reloj del siglo XVI.

No concluiremos la visita de Ponferrada sin pasar, en sus alrededores, por la Iglesia de Santa María de Vizbayo, románica del siglo X, ni por la de Santo Tomás de las Ollas, magnífico ejemplo del arte mozárabe del siglo XII. La iglesia de Santa María de Vizbayo la encontramos en la salida de Ponferrada por el Puente medieval sobre el río Boeza, cerca de Otero, y la segunda, en la dirección hacia la autovía de Madrid, por la avenida de Astorga.

EL VALLE DEL SILENCIO

Al Valle del Silencio se llega partiendo de Ponferrada por el antiguo Puente medieval sobre el río Boeza y siguiendo la ruta del río Oza, del que es afluente el río Silencio. Ruta de indudable interés por diversos motivos. En primer lugar por el paisaje: un río de cristalinas aguas serpentea a lo largo de un valle angosto, sinuoso y de fuertes pendientes. O por el recorrido de la carretera, rodeado igualmente de frondosos sotos de castaños, nogales, alisos y robles.
   
Castillo de la Orden del Temple (Ponferrada). Monasterio de San Pedro de Montes.

Y si el paisaje es ya de por sí majestuoso, su riqueza monumental es extraordinaria, sumando a las joyas del románico y mozárabe la belleza de la arquitectura popular. Así, merece la pena visitar San Esteban de Valdueza, pueblo señorial con casonas blasonadas, o Villanueva de Valdueza, cuya Iglesia data del siglo XIII. Un desvío nos acerca por otra parte a la Aquiana, que con sus 1850 ms se convierte en un auténtico faro para los peregrinos de Santiago.

Continuamos hasta San Pedro de Montes, cuyos orígenes se remontan al siglo VII. Fundado por San Fructuoso y su discípulo Valerio, el Monasterio de Montes es abandonado a raíz de la invasión musulmana, siendo reconstruido más tarde -en el año 895- por  San Genadio. Actualmente pueden apreciarse sus diferentes estilos y épocas: el prerrománico, en algunos de sus capiteles, el románico de la torre, las ruinas del claustro y la fachada de la Iglesia, del siglo XVIII. De esta misma época data la Ermita de Santa Cruz que se encuentra en las proximidades del pueblo, aunque conserva algunos relieves visigóticos y mozárabes del siglo X.

Y concluimos en Peñalba, declarada Conjunto Histórico Artístico Nacional. En el centro de la población encontramos los restos del Monasterio fundado también por San Genadio. Si bien, de ello tan solo nos queda su Iglesia, terminada en 937 por el abad Salomón. Un sencillo templo en apariencia, pero una auténtica joya del mozárabe español. Desde allí, en un corto paseo a la entrada del Valle, llegamos a la Cueva de San Genadio sobre el río Silencio. Es el lugar al que se retiraba el santo, siendo obispo de Astorga, como anacoreta y entregado a la meditación.

Iglesia Mozárabe de Peñalba. Cueva de San Genadio (Peñalba).

Desde Espinoso de Compludo esta ruta puede realizarse de vuelta si accedemos antes a Peñalba por San Cristóbal, en donde podemos visitar de paso su Tejo Milenario. Algunos kilómetros más adelante se encuentra también El Morredero, una pequeña estación de skí. En todo caso, si no desamos desviarnos de la ruta, a la salida de San Cristóbal encontraremos una pista forestal que, a medida que nos acerca a Peñalba, nos regala la solemnidad de las cumbres montañosas del Valle del Silencio.

LA HERRERÍA DE COMPLUDO (TRAMO SUR DEL CAMINO)

Accederemos a Compludo siguiendo el Camino de Santiago en dirección a Astorga y hasta El Acebo, en el que encontramos un interesante conjunto de arquitectura rural con casas de dos plantas y balcones corridos. Antes habremos dejado atrás Molinaseca, tal vez la villa del Bierzo que mejor conserva su sabor jacobeo. A la entrada del pueblo, está el Santuario de las Angustias -de principios de siglo XVIII- casi metido en la montaña y cuyas puertas hubieron de ser revestidas de hierro para evitar que los peregrinos arrancasen sus astillas como recuerdo.
   
Tejo Milenario (San Cristóbal). Puente sobre el Miruelo (Molinaseca).

Cruzando el Puente sobre el Miruelo, se entra en la Calle Real, flanqueada por casonas blasonadas y corredores de madera, para acabar a los pies del viejo Crucero de Piedra, dos símbolos inequívocos de su tradición jacobea. Merece la pena también visitar el templo parroquial de San Nicolás, de excelente portada neoclásica y notable retablo barroco.

Pasado Riego de Ambrós, llegamos a El Acebo, un bello ejemplo de arquitectura popular, con casas de típicos corredores abiertos a la Calle Real. De su Iglesia procede una interesante imagen románica del apóstol, actualmente custodiada en Astorga. A la salida del pueblo, a mano izquierda, la carretera se desvía y desciende hacia Compludo, enclavado en un profundo valle de salvaje belleza. Además de su Iglesia Parroquial, donde se conservan restos visigóticos del antiguo monasterio que fundara San Fructuoso, es imprescindible una visita a su Herrería.

Muy próxima, y monumento nacional desde 1968, se encuentra en la unión de los arroyos Miera y Miruelos. Accedemos a ella por un sendero a la vera del río, entre una abundante vegetación de ribera y monte bajo. La Herrería de Compludo constituye un ejemplo único de la ferrería preindustrial, conservándose de ella la parte del mazo, movido por una rueda hidráulica, y la fragua con trompa catalana, a la que se inyecta aire según el principio de Venturi.

La Herrería de Compludo. Cruz de Ferro, el Comienzo del Camino de Santiago por el Bierzo.

Retomando la carretera del Acebo, y un poco más adelante, encontramos la Cruz de Ferro, entrañable monumento de la ruta jacobea con el que se entra en el tramo del Camino de Santiago que pasa por el Bierzo. La tradición dicta que a sus pies se ha de depositar una piedra para alejar los peligros del camino.

LAS MÉDULAS

Llegamos a Las Médulas desde Ponferrada tomando la antigua carretera de Orense, paralela al río Sil y siguiendo el rastro que los romanos dejaron en el Bierzo. Pasado el pueblo de Santalla, al trazar la carretera una cerrada curva, aparece el Castillo de Cornatel, encaramado en un impresionante peñasco. Por el desvío que lleva a Villavieja se llega al pie mismo de la fortaleza, cuyo pasado está íntimamente ligado al de los Templarios.
   
Castillo de Cornatel. Las Médulas, Minas de Oro del Período Romano.

Retomando la vieja carretera, no tardaremos en llegar al Lago que da nombre a Carucedo. Su origen está relacionado, al igual que el Lago Sumido -de los únicos cuyos nenúfares se sumergen en invierno- con la explotación minera de las Médulas. Al parecer, las aguas con las que se lavaba el oro se fueron estancando hasta formar este lago de aspecto romántico, rodeado de leyendas y de gran valor ecológico en la actualidad.

Picachos rojizos sobresalen sobre los castaños, brezos y matorrales a medida que nos acercamos a Las Médulas. Dos son sus accesos. Uno de ellos sube a Orellán y sigue hasta el Mirador que lleva su nombre, contemplándose desde allí la grandeza de sus paisajes. El otro pasa por el pueblo de Las Médulas, en el corazón mismo del paraje. Declaradas Patrimonio de la Humanidad, son el resultado de la ingeniería romana que en los siglos I y II -según las crónicas de Plinio el Viejo- pusieron en marcha la explotación minera de oro más importante de la Península.

Para extraer el oro aprovecharon la fuerza del agua que era conducida por redes de canales de cientos de kilómetros, traída desde los montes aquilianos y retenida en embalses próximos a la explotación. Practicaron túneles en la montaña, sucediendo tramos anchos de repentinos estrechamientos, para multiplicar los efectos de la presión del agua y producir así su derrumbe. Posteriormente los lodos eran tamizados para obtener el oro. En la actualidad, el Parque Arqueológico  creado al efecto nos acerca a su historia y a los mecanismos de explotación empleados en esta grandiosa mina a cielo abierto.

EL CAMINO DE SANTIAGO

La parte del Camino de Santiago que transcurre por la Comarca del Bierzo abarca desde Foncebadón y la Cruz de Ferro, entrañable monumento de la ruta jacobea, pasando por El Acebo, Molinaseca, Ponferrada, Camponaraya, Cacabelos, Villafranca del Bierzo, Vega de Valcarce, Ruitelán y Faba para coronar la cima del puerto del Cebreiro, ya en Galicia. Si hemos visitado la Herrería de Compludo y Ponferrada, entonces tenemos realizada la mitad del Camino de Santiago que pasa por el Bierzo, quedándonos tan solo el tramo norte.
   
Lago de Carucedo. Monasterio de Carracedo.

Salimos por la antigua carretera nacional Madrid-Coruña en dirección a Cacabelos. Encontraremos a su paso grandes extensiones de viñedo, dado que Cacabelos es tierra de buenos vinos. La villa entera merece una visita, con especial atención a la Fuente de la Salud, el Santuario de la Quinta Angustia y el Hospital de Santiago.

Una desviación en el camino nos lleva a Carracedo. Su Monasterio es un soberbio conjunto monumental, que fuera no sólo abadía cisterciense sino también sitio real de los soberanos leoneses. Lo que supuso, con el tiempo, que se fueran superponiendo estilos tan diversos en su construcción como el románico de la primitiva iglesia, edificada en 1138, el gótico del Palacio Real (siglo XIII), el barroco de uno de los Claustros o el neoclasicismo de la actual Iglesia.

Retomando de nuevo el Camino Jacobeo, cruzamos el puente sobre las aguas del Cúa, dejando a la izquierda el Castro de la Ventosa, donde se asentara la Bergida Celta y posteriormente la Bergidum Flavium romana, hacia el enclave fundamental del Camino de Santiago en el Bierzo, Villafranca. Sus orígenes parecen remontarse al siglo XI y a los monjes de Cluny, precursores de la Orden del Temple, que levantaron aquí un monasterio con la misión de apoyar a los peregrinos.

Calle del Agua (Villafranca). Puerta del Perdón, de la Iglesia de Santiago (Villafranca).

Villafranca del Bierzo merece una visita reposada que permita descubrir los tesoros que guardan sus calles. La Iglesia románica de Santiago, con su Puerta del Perdón, en la que ganaban el jubileo los peregrinos incapacitados para llegar a Santiago, los Conventos de la Anunciada, de la Concepción y de la Divina Pastora. Igualmente admirables la Colegiata o el Colegio de los Padres Paúles, la Iglesia de San Francisco, con su magnífico artesonado mudéjar... y pasearemos por la Calle del Agua, jalonada de casonas y palacios. No obstante, para concluir este viaje por el Bierzo, merece la pena acercarnos también a Corullón y visitar sus Iglesias de San Esteban y San Miguel, ambas románicas.

IMÁGENES

01: Estatua ecuestre del caballero templario (Ponferrada). | 02: Ayuntamiento de Ponferrada. | 03: Basílica de Nuestra Señora de la Encina (Ponferrada). | 04: Castillo de la Orden del Temple (Ponferrada). | 05: Monasterio de San Pedro de Montes. | 06: Iglesia mozárabe de Peñalba. | 07: Cueva de San Genadio (Peñalba). | 08: Tejo milenario (San Cristóbal). | 09: Puente sobre el Miruelo (Molinaseca). | 10: La Herrería de Compludo. | 11: Cruz de Ferro, el comienzo del Camino de Santiago por el Bierzo. | 12: Castillo de Cornatel. | 13: Las Médulas, minas de oro durante el período romano. | 14: Lago de Carucedo. | 15: Monasterio de Carracedo. | 16: Calle del Agua (Villafranca). | 17: Puerta del Perdón, de la Iglesia de Santiago (Villafranca).

 

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